La ermita de San Gregorio se encuentra en el extremo noroeste de la Villa, muy cerca de la entrada del pueblo desde la ciudad de Mérida. Está ubicada en su calle homónima, cercana al camino de subida al castillo. Su construcción parece datar de entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, y evidencia, en su aspecto, numerosos procesos de reparaciones y arreglos.

El edificio, tras su desacralización, pasó a ser propiedad privada, utilizándose como lagar o bodega. En estos últimos años el Ayuntamiento lo adquiere mediante compra y realiza un proceso de rehabilitación, para convertirlo en un edificio destinado a albergar actividades culturales. La ermita es una edificación de reducidas dimensiones, formada por una única nave, de cuerpo alargado con bóveda de cañón y medio punto y dos series laterales de hornacinas. Este cuerpo está separado, mediante arco de medio punto sobre pilar y adosado a la cabecera, a su vez, se resuelve en una cúpula de media naranja sobre pechinas, con hueco central superior para la iluminación.