Este mirador acondicionado como jardín se encuentra en una plataforma rocosa situado al sur de la localidad en una zona medioambiental especialmente protegida.

Lo más llamativo de este lugar es la formación rocosa que hace que una roca pequeña soporte el peso de una roca de gran tamaño en un asombroso equilibrio,

Sin duda lo que mejor representa a Alange es el agua, pero también la piedra, ya que nos podemos encontrar con ella durante todo el recorrido por nuestra localidad, ejemplo de ellas son: Cancho de la Picota (frente a la Oficina de Turismo), Cancho de la Piedra Loba (con su leyenda), Cancho de los Toros (donde se encuentra el Mirador del Cristo) o el Cancho de los Enamorados (este lo encontramos en la ruta del Valle de la Jabata).

Si nos asomamos al interior de la pequeña cueva o abrigo podemos observar como en el interior la naturaleza también se ha encargado de esculpir formas. Unas formas que después el hombre se ha encargado de asociar o identificar con huellas de animales o personas. Entre todas ellas destaca en la parte superior la de la “pata de un buey”. Una marca que se asemeja a la huella de un bóvido y que sirve para dar nombre al lugar.

La “Pata del Buey” ha sido siempre muy querida por los vecino/as de Alange. Ya desde principios del siglo XIX, nos ha llegado de generación en generación la siguiente costumbre que ha estado arraigada entre la población hasta hace muy poco: Folklore de bodas en Alange

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