¡Wow! ¿Todavía no has visto este pequeño mirador? Pues sin duda, te lo recomendamos. Se encuentra al final de un estrecho pasillo entre el Balneario y la Ermita de S. Bartolomé, y aunque al principio pueda parecernos que ahí no hay nada, este rincón te maravillará.

 

Es un pequeño mirador en el que reposar y descansar, dónde tendremos una gran panorámica de la Ermita con sus majestuosas cúpulas y nuestras amigas las cigüeñas.

Además hay flores por doquier y si observamos bien, podemos ver restos de nuestro pasado romano y visigodo.

Pero no queda ahí la cosa, si vamos al final de dicho mirador, aparecerán ante nuestros ojos los jardines del balneario, que nos sorprenderán además con la estampa del pantano detrás. ¡¡Todo un placer para nuestra vista!!

 

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